Madrid – El día 23 de Octubre 2006, la escuela de negocios ADM ha abierto las puertas a una nueva clase de futuros emprendedores deseosos de aprender las estrategias de empresa y entender el mercado español como el internacional.
El primer día es inolvidable, cuántas veces nos hemos acordado de la primera vez en la playa, del primer viaje….es el día donde hay mas motivación y expectativas, sólo se tiene una idea general sobre el desarrollo del programa y no se sabe con quién trabajarás durante los próximos nueves meses; se trata, sobre todo, de presentaciones, nuevas amistades, cambios de números de teléfono y correos, como el comienzo de una aventura intelectual y culturalmente interesante, y relevante para el futuro de los estudiantes.
Se observan los compañeros para ver quién es el que te inspira más seguridad, quién es el más pijo, el más estudioso, el más líder, el más emprendedor..., para poder volver a casa por la tarde y llamar los amigos, los padres, el novio o la novia y charlar sobre las impresiones que nuestros compañeros, que nos acompañarán durante este master, nos trasmitieron.
¿Con quién me gustaría trabajar? ¿Quién sabe algo de contabilidad? (La mayoría de los estudiantes tienen miedo de esta asignatura) ¿Quién es de Madrid? ¿Hay extranjeros?
La escuela decide los grupos para las prácticas diarias, pero son los estudiantes los que negocian entre ellos para crear los equipos que presentarán al final del año un proyecto que consiste en la creación de un negocio en todos sus aspectos: financiero, comercial, de recursos humanos y marketing.
La clase del MBA de este año está compuesta por once estudiantes, de los cuales cinco son chicas y los restantes, chicos, que provienen de partes diferentes de España y del mundo. Se trata de una clase heterogénea por edad, cultura, educación y experiencia profesional: Farmacia, Económicas, Periodismo, Empresas, Recursos Humanos, Teatro, Relaciones Internacionales… Hay de todo, es una sopa muy sabrosa.
Todos tienen muchas ganas de trabajar, y se nota cada día a las nueve cuando empiezan las lecciones con una sonrisa y un “¡Hola!” Alguien que le gusta más salir de marcha y disfrutar de las noches madrileñas necesita un café y esconde las ojeras con maquillaje, pero una vez que el profesor entra en el aula, situada al final de pasillo, los alumnos, con un ‘boli’ en la mano, están listos para empezar una nueva mañana llena de temas nuevos y casos prácticos.
El descanso ha vuelto a ser un rito para reunirse con los profesores, tomar un café y discutir de los temas más interesantes y actuales. A las dos, cuando termina la mañana, hay quien se queda en la escuela para profundizar en el trabajo en equipo y quien se tiene que saltar la comida para ir directamente al trabajo.
Una aventura, una experiencia de vida, un camino hasta el éxito que nos acompañará hasta julio de 2007.


