Tenía muy claro que hacer un MBA me iba a abrir muchas puertas. También sabía que el camino iba a ser largo y desconocido. Me arriesgué. Y elegí ADM porque de primeras me dio buen feeling. No me equivoqué.
No os voy a mentir, hay que echarle horas y se hace duro, no todo son risas, pero todo depende de cómo lo mires… para mí, esas cuatro paredes guardan un bonito recuerdo teñido de esfuerzo, motivación y ganas, que al final del camino se vieron reflejados y eso siempre se agradece.
¿Qué hace a ADM ser diferente a otras escuelas de negocios? Tres cosas:
Primero, los profesores, ese valor indiscutible e incalculable que hace de la escuela una escuela potente y profesional.
En segundo lugar, el personal, que aporta ese toque de “como en casa” a la escuela, que tanto se agradece.
Y la última cosa, no por ello menos importante, los compañeros, el encanto que tiene el máster en gran medida depende de ellos; todos los trabajos se hacen en grupo y la compenetración y el “buen rollo” es fundamental para el éxito tanto individual como grupal.
Todos ellos ayudan a la creación de ese ambiente diferenciador que tan bien lo define. Creo que toda la Promoción del MBA Full Time 2008/09 guarda un cálido, agradable y sobre todo fructífero recuerdo de éste centro.


