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"Hace algo más de una año, a mediados
del 2006, tomé la decisión de hacer una master.
En concreto quería hacer un MBA para mejorar mi formación
de Administración y Dirección de Empresas,
sobre todo desde el punto de vista práctico. La teoría
es necesaria, pero no vale para nada si no la sabes llevar
a la práctica. Y yo me preguntaba ¿Cómo?
Fue aquí donde comenzó mi búsqueda
en busca del MBA que mejor se adaptaba a mis pretensiones.
Principalmente buscaba una escuela de negocios donde los
grupos fueran reducidos, y los profesores fueran de prestigio
y con amplia experiencia. Y estos dos factores son los que
desde mi punto de vista diferencian a ADM del resto. Solo
12 alumnos por clase, que te permiten una mayor interacción
con profesores, compañeros y con el personal de la
escuela. Porque yo era Jose Antonio, y no un alumno del
MBA. Todos nos conocíamos y teníamos la oportunidad
de ser escuchados en cualquier momento tanto dentro de clase
como fuera de ella.
Lo más positivo de mi paso por el master, fueron
los profesores. Ellos me ayudaron a ver las cosas desde
diferentes ámbitos, a tener en cuenta que cualquier
detalle puede ser fundamental para el éxito o el
fracaso. Además compartían con nosotros todas
sus experiencias, para mí lo más gratificante.
Y esta combinación, nos ayudo a sacar todo lo que
teníamos dentro para la creación de un proyecto.
Sin duda la parte más interesante del curso. Crear
nuestra propia empresa. Todo lo que nos enseñaron
no era suficiente, aquí hacia falta conocimientos,
imaginación, creatividad, sentido común, y
sobre todo entendimiento con un grupo de compañeros
que podrían ser tus socios en un futuro. Cada uno
aportaba lo que podía y el resultado de todo esto
fue el primer proyecto importante de nuestra vida.
Pero que nadie crea que un master es solo estudiar y trabajar.
Tenías compañeros, pero también amigos.
Y ahora que he terminado, afirmo que me llevo algún
que otro amigo muy bueno y un montón de experiencias
que me ayudarán en mi carrera profesional para dar
el máximo."
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